Primero pelo las papas y les corto una pequeña parte de cada extremo para que queden bien paradas y no se muevan.
Las corto en rodajas gruesas (como de 1 cm o un poquito más).
Ahora viene el truco del acordeón: con un cuchillo afilado hago cortes finos horizontales y diagonales sin llegar a cortar hasta el fondo. Hay que tener cuidado para que no se separen.
Las pongo en un bowl con agua fría por unos 10-15 minutos. Esto ayuda a sacar el almidón y que queden más crujientes después.
Mientras tanto, en un bowl pequeño mezclo el aceite con la paprika, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, la sal y la pimienta.
Saco las papas del agua, las seco muy bien con un paño o papel de cocina (esto es importante).
Con una brocha las unto por todos lados con la mezcla de aceite y especias.
Las coloco en una bandeja con papel para hornear, dejando espacio entre ellas.
Las llevo al horno precalentado a 200 °C por 35-45 minutos (depende del tamaño), hasta que estén bien doradas y crujientes por los bordes. A la mitad del tiempo las puedo dar vuelta.
Al final, si quiero, les espolvoreo perejil fresco y un poquito de queso parmesano rallado. ¡Quedan deliciosas!